La seda es una fibra natural de origen animal, obtenida principalmente del capullo del gusano de seda (Bombyx mori). Es una de las fibras más apreciadas y lujosas del mundo por su brillo natural, suavidad y ligereza. Posee excelentes propiedades térmicas: es fresca en verano y cálida en invierno, además de tener una gran capacidad de absorción de humedad. Estas cualidades la convierten en una tela cómoda, elegante y versátil, utilizada desde la antigüedad en la confección de prendas finas.



En el mundo de la moda, la seda se utiliza para vestidos, blusas, camisas, pañuelos, corbatas y lencería, así como en alta costura y trajes de gala. También tiene presencia en artículos de decoración, cortinas y ropa de cama de lujo. Su brillo natural y su caída fluida le dan a las prendas un aspecto sofisticado y delicado, realzando los colores de forma única. Existen distintos tipos de seda —como la seda natural, chiffon, satén de seda o seda cruda—, cada una con texturas y acabados particulares.
El cuidado de la seda requiere delicadeza. Se recomienda lavar a mano con agua fría y jabón neutro, evitando frotar o exprimir. No debe colocarse directamente al sol ni en secadora, ya que el calor daña las fibras. Es ideal secar la prenda a la sombra y plancharla del revés con temperatura baja. En muchos casos, especialmente para prendas costosas, se aconseja la limpieza en seco profesional. Guardar la seda en lugares secos, protegidos de la luz y sin colgarla por largos períodos ayuda a conservar su forma y brillo característico.